Lima, Perú. Los gobernantes de América Latina (AL), el Caribe y la Unión Europea (UE) que participaron ayer aquí en la V Cumbre entre ambas regiones acordaron reforzar la lucha contra las drogas y el crimen organizado, que tienen impacto en las democracias.
En la Declaración de Lima, los mandatarios y altos representantes de los 60 países que se reunieron ayer viernes en el Museo de la Nación convinieron reforzar la cooperación de acuerdo con el principio de la responsabilidad compartida.
"Es conveniente esa responsabilidad compartida para afrontar el problema mundial de las drogas", señaló el documento entregado en la capital peruana.
El texto reconoce la necesidad de hacer frente de manera conjunta al impacto del narcotráfico, el cual está generando problemas a las sociedades democráticas y a su desarrollo.
Apuntó que "la Coordinación y Mecanismo de Cooperación contra la Droga debe fortalecerse como un marco de una manera más eficiente, mediante el bidiálogo regional".
El coordinador de la V Cumbre América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC-UE), Ricardo Vega Llona, reconoció que este tema generó discrepancias entre los equipos técnicos y de cancilleres, pero en reuniones realizadas en las últimas horas fueron allanados esos obstáculos.
Las naciones de América Latina y el Caribe y la Unión Europea alertaron sobre el impacto que genera el narcotráfico en las democracias y su desarrollo, y plantearon la conveniencia de cooperar en el marco del derecho internacional.
La declaración final de la cumbre añadió que los países también se comprometieron a cooperar en asuntos de seguridad, entre ellos el combate al tráfico de armas y drogas ilícitas, el crimen organizado y el terrorismo, incluida la toma de rehenes.
Andinos tensos
El presidente Hugo Chávez desoyó ayer las invocaciones de algunos presidentes de no referirse despectivamente entre sí en la Cumbre de Lima y dijo que el presidente colombiano Álvaro Uribe vivía en "un pichaque (o) a un pantano".
El presidente ecuatoriano Rafael Correa entró también a la polémica al insistir que la relación bilateral con Uribe se ha deteriorado aún más "por la actitud de Colombia de seguir calumniando".
Los comentarios fueron formulados pese a que el presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, les recordara temprano de no dejarse llevar "por un análisis equivocado del responsable de lo que sucede: las FARC".
"Lo que todos los gobiernos deberían compartir es la lucha contra cualquier tipo de acción violenta, de acción terrorista", dijo.
Los tres hablaron con reporteros durante su participación en la Cumbre América Latina-Caribe y Unión Europea, en la cual participaron con decenas de presidentes o sus representantes.
Llamando a Uribe "el pregonero de la desunión", Chávez dijo que para hablar con él "tendría que bajar a un pichaque, a un pantano. Yo no bajo a pantanos". Pichaque es un charco de agua sucia, según el diccionario de la Real Academia Española.
Aseguró que los gobernantes de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva; de Argentina, Cristina Fernández; de Chile, Michelle Bachelet; de Uruguay, Tabaré Vásquez; de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Rafael Correa y el presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo "somos una hermandad".
"El que no cuadra en esto es Uribe", comentó Chávez.
Chávez reiteró que "uno de los grandes problemas que tenemos (en el continente) es el gobierno de Colombia".
"El show, la mentira, la manipulación, las relaciones con el paramilitarismo y narcotráfico. Hay problemas graves en Colombia, graves", dijo a la prensa.
Correa aseguró que el gobierno de Bogotá lleva adelante una "lamentable campaña mediática".
Las relaciones entre los tres presidentes han tenido altibajos desde la incursión de tropas colombianas a Ecuador para destruir un campamento de las FARC a fines de marzo.
Uribe reiteró que no tiene problemas con Ecuador y Venezuela, países hacia los cuales dijo que guardaba "todo el afecto, todo el respeto".
"Lo único que pedimos es que nadie albergue terroristas", dijo Uribe indicando que todos sus problemas se centran en las FARC, la guerrilla que opera en su país desde hace más de 40 años.
Crisis alimentaria requiere "medidas inmediatas"
Los gobernantes señalaron la urgente necesidad de asistir "a los países más vulnerables y las poblaciones afectadas por los altos precios de los alimentos"
Lima, Perú. Los presidentes de América Latina y Europa resolvieron adoptar "medidas inmediatas" para enfrentar la crisis alimentaria internacional y sus efectos en la región.
El documento, que será suscrito por los jefes de Estado y de gobierno al concluir la cita de ayer, expresó la necesidad de dar "una respuesta duradera a la crisis alimentaria actual", lo cual requiere "acciones coordinadas de la comunidad internacional".
El tema de la crisis alimentaria estaba ausente de la agenda de la cumbre, que tuvo como principales asuntos "Pobreza, desigualdad e inclusión" y "Desarrollo sostenible: medio ambiente y energía", pero los mandatarios resolvieron abordarlo por su notable vigencia.
El documento señaló que ante la crisis alimentaria es necesario fortalecer las capacidades agrícolas de los países y el desarrollo rural pues es la única forma de encarar la creciente demanda de alimentos.
En ese sentido "tomamos nota del anuncio de Naciones Unidas sobre la preparación de un plan de acción y trabajaremos para lograr resultados concretos en la Conferencia Mundial sobre seguridad alimentaria" a realizarse en Roma, Italia, el mes próximo, añadió el texto.
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el alza intensa y persistente de los precios internacionales de los alimentos castiga "con especial dureza" a los sectores más pobres de América Latina y el Caribe.
La pobreza y la indigencia, que abarcan ascienden al 35.1 y al 12.7 por ciento de la población de la región, aumentarán entre dos y tres puntos porcentuales a causa de la crisis alimentaria en caso obviar el tema, señaló la Cepal en un estudio.
Según el organismo de Naciones Unidas, "especialmente preocupante son las alzas en los precios del maíz, el trigo, el arroz, y oleaginosas, que en algunos casos superan el 100 por ciento".
Desde principios del 2006 y, en especial desde 2007, los índices de precios al consumidor de alimentos se han acelerado en la mayoría de las economías de la región, con tasas que oscilan entre 6 y 20 por ciento en los distintos países latinoamericanos.
La Cepal estimó que un incremento del 15 por ciento en el precio de los alimentos podría provocar que 15.7 millones más de latinoamericanos caigan en la indigencia y una cantidad similar de personas pasaría a ser pobre.
Migración, ambiente y pobreza...
Lima, Perú. Los jefes de Estado y de gobierno llamaron en la Declaración de Lima a atender la situación de los migrantes sobre la base del respeto a sus derechos humanos.
Un adelanto del documento indicó que las dos regiones deben abordar el tema migratorio bajo el "principio de responsabilidad compartida".
Además, pugnó por desarrollar un enfoque "que comprenda su importante contribución para las sociedades receptoras, y que intensifique la cooperación para prevenir y combatir el tráfico ilícito de migrantes, la trata de personas, la xenofobia y el racismo".
La Declaración de Lima planteó el compromiso de los gobernantes por reforzar la cooperación energética birregional con fuentes limpias y no renovables.
Los gobernantes acordaron un trabajo conjunto en la toma de conciencia sobre el impacto ambiental de sistemas no sostenibles de consumo de energía, acceso y uso de fuentes innovadoras de energía renovable y el intercambio de experiencias en biocombustibles.
También subrayaron "la importancia de la cooperación en la preservación y manejo sostenible de la biodiversidad, bosques, recursos marinos y agua, lucha contra la desertificación y la gestión adecuada de los productos químicos".
En materia de combate a la pobreza, ratificaron su compromiso de mejorar la calidad de vida de las poblaciones a través de políticas sociales efectivas, crecimiento económico con impacto redistributivo y participación de los actores sociales.
La Declaración de Lima añadió que los gobiernos deben generar un crecimiento económico estable y sostenido que preserve "políticas macroeconómicas ordenadas y un clima seguro para la inversión", además de promover la plena formalización de la economía.
El documento final de la cita de Lima indicó que el desarrollo sostenible es una condición para el alivio de la pobreza, por lo que los gobernantes subrayaron la importancia de integrar el desarrollo económico y social con la protección ambiental.
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